Huelga feminista del 8M

El objetivo es dar visibilidad y contenido a todas las violencias que sufren las mujeres en todo el mundo

Un año más y seguimos en pie, juntas y VIVAS. Nos sobran motivos para hacer huelga el 8M.

Las constantes amenazas a nuestras conquistas y los evidentes retrocesos nos obligan a salir a la calle. Juntas hemos decidido no callar para denunciar la violencia institucional ejercida por el sistema, que ataca la dignidad de las mujeres. 

Se trata de dar visibilidad a todas las violencias que sufren las mujeres en el mundo, en todos los ámbitos y espacios de nuestras vidas: en el hogar, en el trabajo y en los espacios públicos. Acabar con las conductas reaccionarias, patriarcales y autoritarias, de dentro y de fuera, no es sólo una tarea de las mujeres, sino del conjunto de la clase trabajadora.

Como sindicato hemos de exigir políticas con perspectivas feministas. Modificar los estereotipos de género.

Seguimos denunciando políticas sexistas como el uso de tacones y maquillaje obligatorio para la plantilla femenina. Porque, ¿qué diferencia hay entre la obligación de taparse el cabello con un velo, o cubrirse la cara con capas de pintura? Todavía nos preguntamos porqué los uniformes femeninos no tienen bolsillos en los pantalones. 

Desde *CESHA* queremos denunciar la falta de control en las implantaciones sobre los Planes de Igualdad. Iberia permite que se vete a una mujer en el handling de una compañía, por no consentir el trato vejatorio del jefe de escala de esa compañía. Sin pruebas, sin nada que alegar y sin explicaciones. Las empresas han de velar por el cumplimiento de un entorno laborable libre de todo acoso en todas sus áreas. Los sindicatos han de garantizar el derecho a la dignidad, a la igualdad y a la no discriminación por ninguna razón y evitar hacer un uso oportunista delante de las violencias machistas para rellenar programas.

Las mujeres somos propietarias de nuestros cuerpos, de nuestros deseos y de nuestras vidas. 

No somos insensatas. Insensato es el juez que pregunta cómo iba vestida, a una mujer que ha sido violada.

No somos temerarias. Temerario es el juez que deja en libertad a cinco violadores alegando que la víctima no se resistió.

Exijamos respeto social. Gritemos bien fuerte, que si tocan a una, nos tocan a todas.

Porque ser mujer no es un delito. El delito es maltratarla, denigrarla y matarla por el hecho de serlo.