CCOO

Nuevo convenio en IBERIA, nuevas condiciones, ellos se acusan

CCOO y UGT se han acusado de populismo y de bloquear la aplicación de algunas de las medidas de productividad firmadas en el último convenio.

Veamos: Lo que no se puede hacer es firmar un convenio, que es un acuerdo entre dos partes, y después pensar que no cambia nada. Lo que no se puede hacer es darles las herramientas y pretender que no las utilicen. Porque lo que es inaceptable y no les legitima es:

- Firmar que “no recibirán el plus de flexibilidad los trabajadores en situación de jornada reducida” y luego denunciarlo.

- Vender el transporte colectivo y luego apoyar la creación de una cooperativa para recuperarlo.

- Suprimir 14 descansos y pensar que no va a tener consecuencias en las rotaciones.

- Firmar que los cursos de formación son obligatorios y dentro de jornada y al mismo tiempo ofrecer la voluntariedad fuera de la misma.

- Cambiar el criterio de antigüedad y aplicar una clave 303 “Ad personam” no revalorizable (congelada para siempre).

- Firmar el nuevo ERE 187/14 que posibilita novaciones de contrato de trabajadores FITC a FACTP´S y si no aceptas, te vas a la calle con 21 días por año con un máximo de 12 mensualidades.

- Aplicar la reducción del 7% a los prejubilados y luego denunciarlo.

- Renunciar al 0,9% del IPC del 2012 que es nuestro….

Como sabéis, algunos de los puntos han sido denunciados y ganados por CESHA (7% de los prejubilados) y otros están pendientes de resolución judicial (0,9% IPC, cursos de formación fuera de jornada) pero os recordamos que la supresión de los 14 descansos, la venta del transporte, el cambio en el criterio de antigüedad… no pueden ser denunciados porque son materia de negociación colectiva….

Por eso necesitamos a los mejores, te necesitamos a ti.

CESHA, el sindicato que queremos en los aeropuertos

cesha proyecto de futuro en el sector aéreo

CESHA, un proyecto de futuro en el sector de handling y aéreo como única alternativa.

A nadie le resulta ajeno el debate sobre regeneración política que se está desarrollando en este país a raíz de la ola de corrupción que parece no tener fin. Corrupción que llega a los dos grandes sindicatos y que pone en entredicho el papel de la representación de los trabajadores en unos momentos de máxima precariedad.
No queremos liberados pero tampoco estamos dispuestos a aportar un poco de nuestro tiempo en la gestión de nuestros intereses, no queremos subvenciones pero tampoco nos afiliamos, queremos que nos informen y pero no se lo exigimos….

Un sindicato es algo vivo que depende de los afiliados que lo conforman. En sí mismo no es nada, depende de la complicidad y responsabilidad de quien lo sustenta. Tiene sentido cuando los afiliados que lo componen, se comprometen.

Cada vez parece más difícil creer en la capacidad de transformación de CCOO y UGT, entre otras razones, debido a su grave dependencia económica del Estado y al grado de interdependencia con el poder.

Cuando el dirigente sindical no tiene contacto con los trabajadores, contacto vivo, se entera poco de los derechos y de las necesidades, porque de los derechos y necesidades se habla en el puesto de trabajo; cuando su contacto diario y vivo es solo con la dirección, entonces siempre se entera de los deberes, porque los deberes emanan principalmente de la dirección y vive entonces para el poder.

Tal responsabilidad exige de los sindicalistas cada vez más una mayor preparación que no se logra únicamente en cursos sino en el batallar diario en contacto con los problemas, porque no se concibe un dirigente sindical que asista a un consejo de dirección sólo para “calentar el asiento”, sino para aportar en el análisis de los asuntos que allí se expongan y después debatirlos con los trabajadores en su escenario natural: la asamblea o el día a día. Pero ellos no están en el día a día. Están en sus despachos, en sus reuniones y comisiones permanentes, en sus congresos, a dietas pagadas y de espaldas a la realidad.

Nos queda mucho trabajo por recorrer. Pensamos que este es uno de los grandes desequilibrios que vive hoy el sindicalismo tradicional y que tiene pocas opciones de renovarse y reinventarse.

¿Te apuntas?

Carta de CESHA a los afiliados de CCOO y UGT de IBERIA

afiliados de ccoo y ugt en iberia

Los trabajadores estamos cansados de vividores, oportunistas portapapeles y liberados sindicales que han hecho de su función, un estilo de vida.

No se deberían engañar las cúpulas sindicales de los sindicatos mayoritarios: los sindicatos no solo están desprestigiados entre la derecha. También en la izquierda, en muchos sectores sociales e incluso entre buena parte de sus afiliados. Los trabajadores los consideran imprescindibles, y más con la crisis, pero cuestionan sus políticas y sobre todo a los liberados sindicales, a quienes califican de “vividores”, “oportunistas” y “poco trabajadores”.

Han desaparecido los grandes polos industriales que empleaban a miles de trabajadores, las masas obreras han dado paso a los empleados dispersos y silenciosos y el discurso neoliberal se ha hecho hegemónico y ha fomentado el individualismo. En ese contexto, donde el trabajo ya no es el centro de la vida, a no ser que seas una persona muy concienciada, no te planteas tener sindicatos sino un Legálitas para, si te despiden, tener abogado gratis. El sindicato es usado para cuestiones individuales, para progresar en la empresa, para cambiar de departamento, recibir un regalo para tu bebé o tener acceso a viviendas de protección oficial. Esto ha ocurrido también en los aeropuertos.

La respuesta a todo esto la encontramos en muchos compañeros cuando dicen “es lo que hay”, “no se puede hacer nada” y un largo etc que todos conocemos. ¿Cuántos de esos trabajadores acuden a las asambleas? ¿Cuántos trabajadores están dispuestos a asumir riesgos en defensa de sus condiciones laborales? Pocos. Hay un sentimiento colectivo generalizado que piensa que dedicar parte de su tiempo a reunirse en una asamblea con otra gente no tiene valor de cambio. Falso. Estos días está trascendiendo que Iberia pretende aplicar después de la temporada de verano un ERE a una parte importante de la plantilla de tierra y vuelo. Y en muchos aeropuertos todavía existe la idea que “mamá Iberia vendrá a nuestro rescate y que en los próximos concursos de handling todo volverá a ser como antes”

Ante semejante barbarie, cabría preguntarse ¿qué papel estarían jugando CCOO y UGT máxime cuando ellos convocaron una huelga general contra la reforma laboral y estarían ahora avalando un nuevo ERE con nuevas condiciones mucho más perniciosas para los trabajadores?

Este es el momento en que la afiliación sindical debería ser más exigente con sus representantes porque está en juego el futuro de muchos puestos de trabajo y de las condiciones laborales actuales. Hay que dejar atrás ese individualismo casposo y rancio que otorga mayorías y que no obedecen a los intereses reales de todos nosotros. A nadie se le escapa que vivimos momentos complicados y que la crisis va a ser la excusa perfecta para reducir sueldos y plantillas pero no por eso vamos a quedarnos de brazos cruzados esperando a ver qué sucede.

Se habla de cambio de logo en el uniforme, en septiembre se inicia el proceso de presentación de ofertas para el nuevo concurso de handling, el convenio acaba a finales de este año, IAG estudia la posibilidad de comprar lo que resta de Vueling, Iberia Express vacía a su matriz, desconocemos los planes de IAG con respecto al handling, IAG estudia crear una nueva empresa de TMA´S de bajo coste.

Demasiados frentes y ninguna información.

“La cuestión no es responder las preguntas que ya conocemos porque ya conocemos las respuestas si no hacer nuevas preguntas que deberían obtener nuevas respuestas. Ese es el motor del cambio”.

Este es el momento de exigir información a vuestros representantes sindicales.

Hay alternativas

delegados de CESHA

La alternativa pasa por un sindicato profesional de handling que viene de abajo y para los trabajadores.

Es curioso, por no decir cínico, que la patronal y las élites económicas hayan puesto el grito en el cielo por el golpe a la competitividad de la economía española que  supuso la huelga general. En las últimas semanas, como viene siendo habitual en las contadas ocasiones en que los sindicatos no se pliegan a los designios de los mercados, se han sucedido las declaraciones de eminentes economistas (neoliberales) y de líderes de la derecha política y económica que acusan a CCOO y a UGT de atentar contra los esfuerzos que se están realizando para sacar adelante la maltrecha economía nacional con una convocatoria de huelga general inoportuna y las diferentes convocatorias de protesta que se están realizando en diferentes ciudades españolas.

No es de extrañar que al empresariado y a los poderes económicos les haya parecido inoportuna. Extraño sería que les pareciera una buena idea. Pero de entre todas las estrategias de desmovilización social hay al menos una que ha calado profundamente en la opinión pública: la descalificación de los sindicatos como organizaciones legítimas de defensa de los derechos de las personas trabajadoras. Sobre el sustrato del descrédito que viven los que en otros tiempos se llamaban "sindicatos de clase", las élites económicas y mediáticas se esfuerzan por generar un clima antisindical basado en algunos equívocos intencionados que comento a continuación.

Es legítimo considerar que el sindicalismo vive una profunda crisis y que en algunos sentidos se ha convertido en una forma obsoleta de organización de los intereses de parte de las personas trabajadoras. Pero no debemos renunciar a la función social que estas organizaciones aún pueden llevar a cabo si son capaces de establecer canales de cooperación con los nuevos movimientos sociales y de ver más allá de la defensa de los derechos de las personas ocupadas. En este sentido, reducir las opciones de lucha sindical en nuestro país a CCOO y UGT es un error que beneficia a la estrategia de desmovilización y de descrédito del sindicalismo antes mencionado. Considerar que son las únicas organizaciones hegemónicas y con masa crítica suficiente para la movilización de los trabajadores y trabajadoras es como caer en la trampa del voto útil en tiempos de elecciones.

Sindicatos como CESHA, Catac, CIG, Intersindical, SU, Coordinadora de Puertos, CTA, CSI,Ustec, SOC, ELA, LAB, Cobas y un largo etcétera están desempeñando una labor encomiable en los centros de trabajo y apuestan por ser los futuros canalizadores de los grandes movimientos.

Los diferentes movimientos sociales deberían contar con este nuevo sindicalismo que está surgiendo como respuesta a los grandes sindicatos de clase para hacer frente a los retrocesos sociales también desde una perspectiva global.

Utilizar el contexto internacional para culpabilizar a las huelgas y los sindicatos de supuestas pérdidas de competitividad es un recurso común de la patronal y los gobiernos en todo el mundo. En muchos países, incluido el nuestro, la industrialización y el gran crecimiento industrial de los últimos treinta años ha estado basado en la explotación por parte de empresas transnacionales en busca de mano de obra cada vez más barata y exenciones fiscales. Cualquier opción de oposición al modelo de "desarrollo" imperante pasa por la organización de las personas trabajadoras. Las experiencias sindicales, pese a sus limitaciones y la necesidad de revisión de las estrategias de transnacionalización de las luchas, siguen siendo esenciales y necesarias.

Nadie debería sentirse ajeno a la convocatoria de nuevas jornadas de huelga por muy crítico o crítica que sea con la deriva ideológica y organizativa de los sindicatos mayoritarios, si es que eso se produce. La huelga tendrá valor simbólico y práctico con independencia de los objetivos que se planteen UGT y CCOO, y sea cual sea el papel de los trabajadores y las trabajadoras ocupadas. El pasado 29M no protestamos sólo por una reforma laboral injusta sino porque se está desmontando un estado del bienestar largamente trabajado durante los últimos treinta años.

Es el momento de seguir exigiendo nuevas movilizaciones y reivindicaciones de carácter social y laboral para que sea el punto de partida de un modelo de cohesión social justo y sostenible.

 

A los trabajadores FACTP´S de handling

trabajadores fijos a tiempo parcial

Los FACTP o FTP en los aeropuertos están al límite de lo insoportable. Años y años esperando la conversión a tiempo completo mientras perduran los contratos eventuales en fraude de ley.

Después de tanto tiempo no vamos a ponernos a enumerar las lamentables condiciones laborales en las que nos encontramos, porque son de sobras conocidas y vividas por tod@s.

Lo que sí deberíamos y tendríamos que analizar es qué nos ha llevado a esta situación y cómo queremos seguir afrontándola.

A frente con la empresa para negociar y dar por buenos convenios que permiten a Iberia someternos a unas condiciones de trabajo penosas: UGT, CCOO y USO.

Los mismos que firman y acatan reformas laborales, vendiendo así los derechos que tanto costó conquistar. Y ese hecho hay que tenerlo bien presente, cada día, que los derechos no son regalos que la patronal nos concede por buena conducta; si no fruto de largas luchas.

Y ahí es donde entramos en el cómo.

Permanecer de brazos cruzados esperando que la situación cambie por sí sola, ya hemos podido comprobar qué resultados obtiene; eternizar unas condiciones pésimas que no por cotidianas podemos considerar aceptables.

Desde CESHA creemos que ha llegado el momento decir basta. En que, tod@s a una, siendo conscientes de que esta es nuestra mejor arma, exijamos mejoras sustanciales en nuestro día a día. No podemos seguir permitiendo más discriminaciones ni abusos con una actitud servil.

Iberia nos considera maleables y vulnerables porque no observa una unión del colectivo; pero si todos hablamos con una misma voz, no va tener más opción que escucharnos y acceder a nuestras demandas.

Los tiempos venideros no auguran nada bueno; subrogaciones, negociación de convenio colectivo, convenio de sector...no podemos despertar cuando ya esté todo más que atado.

Si queremos mejorar el futuro, tenemos que cambiar el presente.

CESHA no firma el II Convenio de GroundForce

Según anuncian los sindicatos UGT, CCOO y USO, el pasado  2 de diciembre, se firmó en Madrid el II convenio de Groundforce. CESHA no ha firmado. Pero no lo hemos hecho por capricho, si no por responsabilidad y por mantener una lógica en nuestra trayectoria.

Estas son las razones por las cuáles no hemos firmado:

Nos dirán que cobraremos una paga antes de Navidad, que se ha rebajado la jornada anual. Sí.

Pero, ¿qué pasa con la nueva reclasificación de las categorías? ¿Por qué no se amplía la póliza del seguro por  muerte natural, como sí tienen otros colectivos de Groundforce? ¿Por qué desaparece el artículo dónde se crearía un fondo solidario interno? ¿Qué pasa con la mejora de las condiciones de los tiempos parciales? ¿No existen estos trabajadores? ¿Qué hay de las vacaciones laborables, la regulación de las jornadas fraccionas, de los beneficios sociales inherentes a la actividad que desempeñamos (billetes de vuelo, ayudas, préstamos, etc)? ¿Qué hay de las condiciones de trabajo, nadie se queja?

Llevamos cuatro años oyendo que este convenio se firmó en dos días y antes de empezar la empresa. Que lo  firmado no cumplía con los mínimos que todos necesitábamos, ¿por qué se da por bueno el mismo convenio ahora? ¿Por el mero hecho de una subida de IPC?

Otro argumento es que si no firmamos no estaremos en la comisión mixta, y para qué, preguntamos, si cuando estemos en ella, volverán a realizar la misma función que hasta hoy. Entendemos que no vale la pena dar todo nuestro apoyo a este convenio por tan poco.

LA COORDINADORA  entiende que se ha firmado este convenio por intereses electorales, pensando en que podrán manejar a su antojo la bolsa de empleo que se creará y quizás en otros intereses, pero no en el de los trabajadores. Todo por intentar comprar voluntades y al mismo tiempo intentar  poner en  nuestra contra a los compañeros, acusándonos de todos los males de esta empresa. Estamos acostumbrados, y por eso creamos esta LA COORDINADORA, que es, como hemos repetido en innumerables ocasiones, la unión de muchos trabajadores cansados de tanto atropello y cesiones sindicales.

Queda claro que no nos queda otra que seguir peleando por nuestros derechos, como siempre hemos hecho, intentando ser cada vez más fuertes y demostrar al resto, que sí se puede realizar otro tipo de sindicalismo.

Por último, decir lo que advertíamos hace un par de años, siempre se unen y firman los de siempre.

 

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