CONDICIONES LABORALES AEROPUERTOS

La felicidad en el trabajo

coaching y buen rollo en el trabajo

Parte del problema de la felicidad en nuestros centros de trabajo tiene que ver con la poca cualificación de muchos de nuestros mandos intermedios y la poca formación de la que disponen.

La felicidad en el trabajo es un concepto que pertenece todavía más al territorio de la filosofía que al de la práctica empresarial. Pero se abre camino, dicen los que saben de esto, porque nadie atrapará talentos si no proporciona un buen entorno laboral; o perderá a los empleados que lo tengan. Y la productividad se irá por el desagüe a no tardar. Así que el lema sería algo así: Sean productivos: proporcionen felicidad a sus empleados.

El primer requisito para ser felices en el trabajo es tenerlo, algo que no pueden decir millones de personas. Por eso, el director general en España de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Hunt, dice que la felicidad en el trabajo es "tener un empleo digno, que permita trabajar en condiciones de seguridad, con los derechos protegidos, la salud, la formación adecuada. No tener eso es estar, desde luego, lejos de la felicidad".

¿Pero existe o no existe la felicidad en el trabajo? "A mí me gusta creer que sí, aunque es un concepto temporal. Toda la vida, no sé. Llega un momento en que es la propia persona la que puede haber cambiado de valores, de intereses; en ese caso, quizá es mejor buscar otro empleo", comenta el consultor Marcos Urarte.

Pero sí puede crearse un entorno laboral compatible con la sonrisa: hay ya criterios definidos, y Urarte se dedica a asesorar a las empresas sobre cómo implantarlos. Primer aviso: si no lo hacen, algunos de sus empleados pueden caer en el absentismo emocional. Quiere decir Urarte que llegará un día en que desconectarán, perderán el empuje y la iniciativa que tuvieron y se limitarán a aparecer por la empresa, hacer un trabajo gris y volver a casa cada día con la única satisfacción de que este mes también podrán pagar la hipoteca. "Y eso les ocurre a los buenos, porque a los trabajadores malos o a los vagos nunca les pasa porque nunca tuvieron mayor ilusión ni expectativas en el desempeño de sus tareas. Las empresas no pueden perder todo ese talento".

Lo que ocurre es que las empresas están muy despistadas sobre este asunto. "En ocasiones dilapidan recursos económicos para proporcionar a sus trabajadores ciertos servicios o prebendas que, en el fondo, a ellos les importan un bledo. Y con menos esfuerzo podrían darles lo que realmente quieren o necesitan", dice Urarte. ¿De qué sirve tener un gimnasio, o un aparcamiento, si ellos lo que quieren es cierta libertad de horarios? O incluso, ¿de qué vale ofrecerles más sueldo si lo que desean es más tiempo?

Hay que motivar a los empleados, pensarán algunos como solución. Y se equivocarán, porque esa idea ya se ha quedado antigua. "La motivación, agua más jabón", dice el consultor Joan Elías, que ha sido directivo en grandes empresas y tiene publicado un libro que se titula Lovework (Empresa Activa). Lo que quiere decir es que el empleado ya tiene que salir de casa motivado. Urarte le da la razón: "Una empresa no puede motivar a sus empleados, pero sí crear un entorno atractivo donde cada cual encuentre su cauce. Las empresas no tienen alma y la felicidad habrá de buscársela cada uno".

Y aquí entra de nuevo el talento. Porque desempleo hay mucho, pero talentos no tantos. Y por ellos se pegan los empleadores. "¿Qué tienen que darles para que elijan trabajar en esta casa y no en otra?", se preguntan.

Ya hay algunas pistas sobre ello. El Instituto de la Felicidad de Coca-Cola elaboró una macroencuesta en 2008 sobre felicidad, la más extensa de España. Se entrevistó a 3.000 personas que contestaron a 900 preguntas cada una. Margarita Álvarez, responsable de ese instituto, resume alguna de las conclusiones que se extrajeron en lo que al empleo respecta: "Para ser felices en el trabajo hay dos cosas clave: sentirse útiles, ver que lo que haces corresponde con tu formación e interés, y que recibamos el reconocimiento tanto de los jefes como de los compañeros". "Gastamos mucho esfuerzo en medir la satisfacción de la plantilla desde un punto de vista técnico, pero hay otras cosas. Por ejemplo, los trabajadores valoran mucho tener cierta capacidad de influencia, no de forma vertical, entre los directivos, sino entre sus propios compañeros: sentir que forman parte de un equipo y que pueden arrastrase unos a otros hacia una dirección convenida entre todos", añade Margarita Álvarez.

El problema es que las empresas no saben detectar el talento, por tanto, difícilmente podrán adaptarse para atraerlo o evitar que se vayan. "Toda empresa sabe cómo satisfacer a sus clientes, qué es lo que les demandan, y ajustar su oferta a ello lo más posible; pero no tienen idea de por qué un trabajador con talento elige una empresa en lugar de otra. Y, para ello, deben decidir en qué quieren ser buenas con sus empleados: si con los salarios, con las vacaciones, con la flexibilidad de horarios. Nosotros ayudamos a las empresas a definir eso".

Esther Sánchez, profesora de Derecho del Trabajo en la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE), habla de esto mismo, pero desde un punto de vista completamente jurídico: la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. "Desde 1995 esta ley se ha vinculado sobre todo a los riesgos físicos, pero hay una dimensión oculta muy difícil de medir, como son los factores estresantes en la organización del trabajo, las dinámicas relacionales, las jerarquías que generan estrés o patologías psicosociales. La ley reconoce estos riesgos, pero prácticamente no se evalúan o se evalúan mal. Y todas esas cosas originan entornos de infelicidad", dice.

Hay dos problemas asociados a esta falta de cultura de la evaluación de riesgos psicosociales: que encarecerían aún más estos exámenes obligatorios que han de pasar las empresas y que, una vez evaluados ¿quién se atreve a corregirlos? ¿Quién destituye a un jefe que ejerce un liderazgo tóxico? "Eso no solo cuesta mucho dinero, sino que, con ese mismo jefe se puede ir también un buen talento técnico. No es sencillo", reconoce Esther Sánchez.

El talento es, al final, la columna vertebral de todo este asunto. De ahí partió esa idea de la felicidad en el trabajo que a muchos les hace sonreír solo con oírla. "Pues existe", asegura Antonio Domingo Tudó, presidente de la Asociación Española de Directores y Desarrollo de Personas (Aedipe) en Galicia. Aedipe organizará en junio unas jornadas sobre ello en A Coruña, con expertos nacionales e internacionales. "Y ya tenemos algunas empresas que han retocado su organización y alcanzan una buena valoración por parte de sus empleados. Esto revierte en una mayor productividad, está demostrado", asegura Domingo Tudó.

La organización es la clave en ese intento por deshacerse de la cara de perro en la oficina, o en la fábrica, o en la cabina de un autobús. "Y no se puede hablar de organización sin que se mencionen los horarios. El discurso de la gestión del tiempo se lo oímos a todos los ministros, al presidente del Gobierno, a todos, pero ¿cómo se hace eso? Nadie lo ha dicho", dice el profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña Jordi Ojeda.

Harto de tanto discurso sin concreción, el profesor Ojeda y otros colegas de su universidad fundaron la empresa Rationaltime. Han desarrollado un sistema informático utilizando modelos matemáticos aplicados a la organización del trabajo. El resultado es un programa para gestionar a la carta el horario de los trabajadores. Esos planillos de turnos de fin de semana, vacaciones, horarios en general que tan laboriosos son, el ordenador puede resolverlos en 10 segundos. "Y si alguien ha cuadrado ese planillo y de repente descubre que uno de los empleados estará de baja tales días, no tendrán que emplear de nuevo una jornada entera en volver a hacer el mismo trabajo, lo hará el ordenador en otros 10 segundos", relata Ojeda. Porque los horarios son cada vez más complejos, todos no tienen el mismo, y un solo empleado puede tenerlos distintos.

Este programa ya lo han vendido a varias empresas de distintos sectores, "de la seguridad, la salud, tiendas y oficinas e industrias y fábricas", añade Ojeda. "Y en alguna hemos conseguido reducir el absentismo y el abandono del trabajo", dice satisfecho.

Conseguir un grupo cohesionado y feliz no es fácil, pero, efectivamente, algunas empresas lo van logrando. Esther Sánchez menciona la central de transportes MRW, con la que ha trabajado. "Tienen una conciliación fantástica, buenos estilos de liderazgo, inteligencia emocional, empatía". "Y un proceso de selección de empleados que testa que los que van a entrar comparten los mismos valores de respeto, solidaridad, trabajo en equipo, de los demás", dice Sánchez.

Porque, al final, "la felicidad es un ejercicio de madurez, uno ha de asumir que trabaja con personas" y no sólo de manera vertical, del jefe a los empleados, sino entre compañeros, añade esta profesora de la ESADE. "Y convivir lleva aparejados valores y formas de actuación más allá de los que uno piensa o siente; sólo así se crearán entornos saludables".

La profesora Sánchez se pregunta: ¿Por qué actuamos en familia distinto que en la empresa? "Está claro que en casa hay afecto y confianza, pero eso son cosas que se pueden moldear también en el trabajo".

Pero cuando le preguntan si existe o puede existir la felicidad en el trabajo, que es de lo que se trata, la profesora Sánchez contesta: "Si entendemos que es difícil ser felices en la vida en general, ¿por qué habríamos de serlo en el trabajo?".

Las bases para la sonrisa laboral

La Asociación Española de Directores y Desarrollo de Personas (Aedipe) ha elaborado un decálogo para alcanzar la felicidad en el trabajo, a partir de los estudios de diversos expertos que asesoran a las empresas sobre esta cuestión y de otros estudiosos sobre este asunto. Las recomendaciones son las siguientes:

- Escucha la diversidad de cada empleado.

- Fomenta que cada persona autoevalúe su potencial.

- Potencia el talento personal y profesional.

- Otorga autonomía y responsabilidad en el desempeño profesional.

- Garantiza la tolerancia y la colaboración en todos los equipos profesionales.

- Acuerda flexibilidad individual y colectiva.

- Promueve el trabajo digno y la protección social.

- Vincula la productividad a objetivos medibles que añadan competitividad.

- Recompensa a mandos y directivos comprometidos con la felicidad en el trabajo.

- En resumen, crea felicidad en el trabajo para aumentar la productividad.

Esperemos que nuestros directivos tengan la capacidad de asumir y proporcionar a sus trabajadores todas las herramientas para que podamos ser felices en nuestros aeropuertos.

 

Ante la nueva reforma

reforma laboral

Alzar nuestro grito de protesta, nuestro puño en alto combativo...El próximo 9 de septiembre se aprobará en el congreso la nueva Reforma laboral. Ah, que está Ud viendo el Mundial de baloncesto de Turquía, ah.., perdón, que esto no va con Ud. Dice..., aunque ha llegado a casa derrotado de hacer horas extras para mantener el empleo, ni siquiera con la ilusión de cobrarlas, casi sin ilusión de llegar a la jubilación,... porque tiene que tirar pa´lante con su hijo que ha vuelto a casa a los cuarenta por no poder pagar el alquiler, porque se quedó parado y su mujer tiene un contrato a tiempo parcial en la limpieza de aviones, porque ha llegado después de las vacaciones y se ha encontrado un ERE con indemnizaciones de 20 días. Ahora sí que ve a su nieta todos los días. Que usted nunca se ha metido en nada, que de política no quiere saber, y que será lo que digan otros, porque total nadie le trae el plato de potaje a su mesa. Sepa que esto también va con Ud, porque ahora más que nunca se hace necesario su resabio, su digna preocupación, que sus desvelos no se queden en su dolor de cabeza, que su rabia salga también a la calle a protestar.

Hemos sido herederos del resultado de luchas sociales pasadas tras décadas de muchas carencias, herederos de derechos que ni siquiera hemos disfrutado plenamente porque día a día se renuncia en cada puesto de trabajo a logros históricos para la clase obrera, al derecho a ocho horas de jornada, al derecho del pago puntual del salario, al respeto a las categorías, al contrato de trabajo, al derecho al pleno empleo y a la estabilidad, a la seguridad en el puesto de trabajo para transmitir esa tranquilidad al resto de nuestra vida. Todo esto se ha ido diluyendo, y al igual que no se ama y no defiende la tierra que no se conoce, muchas veces el desconocimiento y el miedo al desempleo y el endeudamiento con un tipo de consumo irracional, han hecho que día a día generásemos un tipo de relación obrero-patronal en la que se cede palmo a palmo sobre este acervo de derechos con los que no teníamos derecho a negociar, se cede al delegar en otros nuestra necesaria lucha diaria, por creernos prescindibles, que todo puede funcionar sin nosotros, y así poco a poco dilapidamos nuestra herencia de dignidad que costó cara, costó la vida de muchos obreros y obreras, costó el exilio y la muerte, costó la protesta, la huelga, la cárcel y la miseria de muchas familias.

Ahora en este año 2010 nos encontramos con un panorama confuso con 4.600.000 parados. Los sectores económicos de la construcción y los servicios aparejados, hundidos por su propia glotonería, por la indigestión de tanto pelotazo, patrocinado por cajas, bancos y administraciones. Un empresariado que habiéndose enriquecido hasta las cejas, gime ahora con lágrimas de cocodrilo para que el Estado le abarate el coste de los trabajadores, y así poder seguir ganando lo mismo que antes o más.

En esta coyuntura de crisis del sistema capitalista, crisis por bulimia económica, que a través de la aglutinación de riquezas ha desvencijado cualquier esperanza de equilibrio y reparto justo, de economía sostenible,  en este contexto, se vuelve a mirar de nuevo hacia nuestro pequeño hatillo de derechos laborales y se aprueba por un nuevo Decretazo zanjar la situación robándonos nuestra tranquilidad. Esta Reforma Laboral que pretende este Gobierno es un nuevo ataque brutal a la seguridad en el empleo. Nos causa estupor que el gobierno trate de amansar la fiera quitándole importancia a la Reforma que piensa aprobar por Decreto, indicando Celestino Corbacho el Ministro de Trabajo, que no será nada “milagrosa”, y Zapatero que “básicamente” no se afectan los derechos laborales, cuando abre la puerta a la gota fría que se va a llevar por delante aspectos socioeconómicos vitales de nuestro empleo y de nuestro desempleo.

Es necesario que las trabajadoras, los trabajadores sepan que esta Reforma pretende:

  • Alterar la línea divisoria entre contratación temporal y fija, para contagiar de precariedad la contratación fija en la empresa.
  • Abaratar el despido creando una nueva figura de contratación fija y precaria.
  • Crear el llamado Fondo de Capitalización de los contratos indefinidos, que pretende que el trabajador costee con sus impuestos y ahorre para su propia indemnización de despido, movilidad geográfica o jubilación.
  • Hace más flexible el despido colectivo e individual por causas económicas, priorizando el aumento del beneficio de la empresa ante el derecho al trabajo, reconocido en la Constitución, de tal manera que una empresa pueda acudir a este tipo de despidos para “superar las dificultades que impidan su buen funcionamiento a través de una más adecuada organización de los recursos”.
  • Utiliza el Contrato de Fomento de Empleo para la Contratación Indefinida para abaratar el despido a 33 días con un tope de 24 mensualidades. Este contrato hasta la fecha era utilizado para colectivos muy concretos de trabajadores (en función de su edad, de su discapacidad, dificultad de inserción en el mercado laboral), pero ahora se utiliza como trampolín, pudiendo ser contratados aquellos desempleados que en los últimos dos años hubiesen tenido contratación temporal, casi todos los trabajadores, cuando en Canarias ha sido la constante, utilizándose con abuso esta figura. Asimismo, dice la Reforma que en la misma empresa, cuando hemos tenido contrato temporal, éste puede ser convertido a este contrato de fomento de empleo. Nos quieren hacer creer que aumentan la fijeza, cuando lo cierto es que aumentan de manera generalizada la precariedad contractual.
  • Premia este tipo de contratos de fomento, con la participación del FOGASA en su indemnización para abaratarle al empresario el coste del despido, facilitando la destrucción del contrato. Por tanto cuando la Reforma habla de fomento de la contratación indefinida lo hace precarizando y dejando atrás la protección del empleo que mantiene el Estatuto de los Trabajadores, nuestro derecho al trabajo.
  • Fomenta la contratación a tiempo parcial, parcializando nuestros derechos económicos.
  • Reconociendo un 40% de desempleo juvenil, abarata sus contratos amparándose simplemente en el factor edad.
  • Favorece que las ETT y las agencias privadas de empleo puedan tener ánimo de lucro, y por lo tanto privatizar y negociar con nuestro desempleo.
  • Define una baja médica por enfermedad común de menos de 20 días como absentismo laboral, y facilita el despido objetivo (a 20 días por año en lugar de 45 días por año) en estos casos.
  • Fortalece la posibilidad de pasar a trabajadoras/es de tiempo completo a tiempo parcial, precarizando su vínculo laboral y su economía.
  • Permite por decreto los “descuelgues salariales” de los convenios invadiendo el ámbito de la negociación colectiva.

Ante todo este planteamiento de la Reforma Laboral, al que se le une la reducción de salarios en el sector público y la reforma del sistema de pensiones, no nos queda más remedio que salir a la calle para denunciar este asalto a nuestra vida social y económica. Ahora más que nunca tu voz es necesaria. No avales con tu silencio esta política económica y estas nuevas reglas del juego en el mundo laboral ¿Porqué tenemos que pagar nosotras las nefastas políticas económicas? ¿Por qué tenemos que pagar nosotros las consecuencias de la avaricia y de la falta de escrúpulos?

En medio de esta situación, ninguna de las Administraciones está actuando con coherencia y con decencia, despilfarrando el dinero público a su antojo, con gastos absolutamente superfluos, veces relacionados con la opulencia de la clase política, veces relacionados con inversión en costes antisociales, ajenos a las necesidades básicas de nuestro pueblo. Sirva como ejemplo, que el mismo día de la pasada Huelga General en el sector público, cuando más austeridad se nos pide a todos, se publicaba en el BOC los gastos de la adjudicación de un contrato por un importe de 81.500,00€ del Gobierno de Canarias para la elaboración de un informe que se define como: "Encuesta de gasto y satisfacción de los usuarios de campos de golf", o el BOC del día 7 de junio que publica gastos de prensa del Gobierno de Canarias por importe de 291.428,58 euros en 36 meses, ¿Debemos pagar de esta manera la publicidad de su mala gestión?-

Muchacho, salta del sillón y vente a hacer oír tu voz en la Huelga General, que esto más que nunca, va contigo.

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