INFORMACIÓN

CESHA detecta irregularidades en los convenios

Hace un par de años, en octubre del 2015, se realizó en Tenerife la Subrogación de 140 trabajadores de Groundforce a Iberia. Y unas semanas después, se llevaron a cabo las elecciones sindicales en IBERIA que todos recordamos. Lo que la mayoría de trabajadores de otros aeropuertos ignoran, es que la empresa, de acuerdo con la representación sindical de ugt, ccoo y cgt, negaron el derecho a los trabajadores subrogados a votar. Algo que desde CESHA nos pareció impresentable en unos sindicatos cuya campaña electoral se basaba en "la defensa de los derechos de los trabajadores".

CESHA, como no podía ser de otra manera, lo llevó a los tribunales, donde se resolvió a favor de los trabajadores a quienes se les había negado el derecho a votar, obligando a celebrar nuevamente las elecciones, ahora sí, con todos ellos. Trabajadores afiliados o no a CESHA, que no dudó en defender el derecho de todos. Y hasta tal punto resolvió el juzgado este tema, que anuló, para que no quedase la menor duda, el artículo del Convenio General del Sector de Handling en el que se basaban la empresa y el resto de sindicatos, es decir, los firmantes de dicho Convenio (la sentencia completa está publicada en la página web de CESHA) para negar el voto de más de un centenar de compañeros. Y es que, no siempre los artículos que integran un convenio son todos "legales". Lo cual exige estar siempre alerta a sus posibles irregularidades, máxime si eres parte firmante del mismo (aquí es donde fallan los grandes, que dan por bueno absolutamente todo lo que firman).   Pero sigamos.

 Otro asunto irregular es el que contempla el abono de las horas extras y "perentorias" (de obligado cumplimiento estas últimas, a diferencia de las primeras, que son de carácter voluntario). Desde CESHA hemos detectado que tanto en el Convenio general del Sector, como en muchos otros Convenios Colectivos de empresa (incluído el de Iberia) incumplen lo articulado a este respecto en el Estatuto de los Trabajadores, ley de obligado cumplimiento para todos los Convenios, pues en el texto de dicha ley, queda perfectamente determinado que una hora extra (y por ende, una perentoria también) no podrá tener nunca un importe inferior al de una hora ordinaria. Es decir, que si el trabajador gana ordinariamente, por ejemplo, 10€ por cada hora de su jornada ordinaria, la prolongación de la misma, ya sea como hora extra o perentoria, nunca podrá ser inferior a ese importe. Que quede claro que estamos hablando del abono de la hora, y no de su libranza compensatoria. Pues bien, teniendo en cuenta los años que lleva vigente esta norma en el Estatuto de los Trabajadores, y, por otro lado, los años que lleva vigente en los distintos convenios de empresa y del sector la irregularidad aludida, así como la cantidad de prolongaciones de jornada que se realizan anualmente en el área de handling en todas estas empresas, no exageramos si decimos que son varias decenas de millones de euros los importes no abonados debidamente a los trabajadores en todos estos años.

¿Y por qué no se ha observado antes este error? Por la misma razón aludida anteriormente: todo el mundo lo daba por bueno. Y sin embargo... ¿a nadie le ha extrañado que una hora de prolongación de jornada, voluntaria u obligada, se pudiera pagar a 3, 4 ó 5 euros?

Quizás llevamos dando a quienes firman los convenios demasiada confianza, quizás no exigimos lo suficiente y nos conformamos sin más. Por nuestra parte, desde CESHA, hemos acudido a los tribunales y esperamos que en breve se estimen nuestras demandas a este respecto, obligando a cambiar los diferentes convenios.

   Por último, también queremos recordar a los trabajadores que hay una parte tan importante como olvidada de nuestra vida laboral, que es la relativa a nuestras cotizaciones a la Seguridad Social. El trabajador que sabe cuánto cotiza mensualmente a la S.S. no deja de ser una excepción en nuestro mundo laboral, uno entre mil quizás. Sin embargo, lo que cotizamos a la S.S. es la base de nuestra futura pensión de jubilación. Y si ahora no detectamos los posibles errores, luego será demasiado tarde para recuperarlos. Con toda probabilidad, las distintas empresas nos dirán que todo está bien, que con la S.S. ellos tienen las cuentas cuadradas al céntimo, y los sindicatos en la mayoría de los casos, te remiten a la propia empresa... No obstante, es mejor acudir a las oficinas de la S.S. y recabar la información  uno mismo, pues una cosa es lo que pone el contrato y la nómina,  y otra, a veces muy distinta, lo que figura en los archivos de la S.S., archivos de los que, en definitiva, saldrán los  cálculos de nuestra futura pensión.

Por si alguien tiene dudas a este respecto,  desde CESHA investigamos y denunciamos esto mismo en un grupo de unos 100 trabajadores de Tenerife. El resultado de la intervención del Inspector de Trabajo se materializó en la regularización de las cotizaciones de los ultimos años y los próximos hasta su jubilación en 1 millón de euros a repartir entre todos ellos.

    Hay que hacer de nuevo hincapié. Todo esto se ha conseguido gracias a que unos pocos han puesto en duda la consabida afirmación de la mayoría de "seguro que todo está bien", o aquella otra de "los que firman saben lo que hacen", o quizás el patético "pero, ¡¿qué puedo hacer yo?!" Pues de entrada, ¡vigila al que firma! Y si no sabes cómo, acércate a CESHA y te instruiremos al respecto. 

Por qué informamos

Porque es la base del conocimiento. En general, podemos definir la información como un conjunto organizado de datos procesados que constituyen un mensaje que cambia el estado de conocimiento del sujeto.

Por tanto, la buena información contribuye (si no está manipulada) a tomar decisiones correctas. En el mundo laboral, en nuestro entorno, se ha jugado durante mucho tiempo con la “gestión” de la información para favorecer los intereses de sindicatos, para ocultar y desinformar de situaciones que eran vitales para los intereses de los trabajadores, preguntas que jamás obtenían respuestas porque podía implicar la sublevación de los afectados, desafiliaciones, pérdida de elecciones y un largo etc.

Por tanto, la información debe estar en manos de los trabajadores porque a ellos a quién les pertenece. La información es poder y un trabajador desinformado puede ser manipulado y sometido.

CESHA: “Seguiremos informando”.

Carta de CESHA a los afiliados de CCOO y UGT de IBERIA

No se deberían engañar las cúpulas sindicales de los sindicatos mayoritarios: los sindicatos no solo están desprestigiados entre la derecha. También en la izquierda, en muchos sectores sociales e incluso entre buena parte de sus afiliados. Los trabajadores los consideran imprescindibles, y más con la crisis, pero cuestionan sus políticas y sobre todo a los liberados sindicales, a quienes califican de “vividores”, “oportunistas” y “poco trabajadores”.

Han desaparecido los grandes polos industriales que empleaban a miles de trabajadores, las masas obreras han dado paso a los empleados dispersos y silenciosos y el discurso neoliberal se ha hecho hegemónico y ha fomentado el individualismo. En ese contexto, donde el trabajo ya no es el centro de la vida, a no ser que seas una persona muy concienciada, no te planteas tener sindicatos sino un Legálitas para, si te despiden, tener abogado gratis. El sindicato es usado para cuestiones individuales, para progresar en la empresa, para cambiar de departamento, recibir un regalo para tu bebé o tener acceso a viviendas de protección oficial. Esto ha ocurrido también en los aeropuertos.

La respuesta a todo esto la encontramos en muchos compañeros cuando dicen “es lo que hay”, “no se puede hacer nada” y un largo etc que todos conocemos. ¿Cuántos de esos trabajadores acuden a las asambleas? ¿Cuántos trabajadores están dispuestos a asumir riesgos en defensa de sus condiciones laborales? Pocos. Hay un sentimiento colectivo generalizado que piensa que dedicar parte de su tiempo a reunirse en una asamblea con otra gente no tiene valor de cambio. Falso. Estos días está trascendiendo que Iberia pretende aplicar después de la temporada de verano un ERE a una parte importante de la plantilla de tierra y vuelo. Y en muchos aeropuertos todavía existe la idea que “mamá Iberia vendrá a nuestro rescate y que en los próximos concursos de handling todo volverá a ser como antes”

. Ante semejante barbarie, cabría preguntarse ¿qué papel estarían jugando CCOO y UGT máxime cuando ellos convocaron una huelga general contra la reforma laboral y estarían ahora avalando un nuevo ERE con nuevas condiciones mucho más perniciosas para los trabajadores?

Este es el momento en que la afiliación sindical debería ser más exigente con sus representantes porque está en juego el futuro de muchos puestos de trabajo y de las condiciones laborales actuales. Hay que dejar atrás ese individualismo casposo y rancio que otorga mayorías y que no obedecen a los intereses reales de todos nosotros. A nadie se le escapa que vivimos momentos complicados y que la crisis va a ser la excusa perfecta para reducir sueldos y plantillas pero no por eso vamos a quedarnos de brazos cruzados esperando a ver qué sucede.

Se habla de cambio de logo en el uniforme, en septiembre se inicia el proceso de presentación de ofertas para el nuevo concurso de handling, el convenio acaba a finales de este año, IAG estudia la posibilidad de comprar lo que resta de Vueling, Iberia Express vacía a su matriz, desconocemos los planes de IAG con respecto al handling, IAG estudia crear una nueva empresa de TMA´S de bajo coste.

Demasiados frentes y ninguna información.

“La cuestión no es responder las preguntas que ya conocemos porque ya conocemos las respuestas si no hacer nuevas preguntas que deberían obtener nuevas respuestas. Ese es el motor del cambio”.

Este es el momento de exigir información a vuestros representantes sindicales.

Por qué es importante la información

Un amigo confiesa y seguro que os ha pasado más de una vez: "En vacaciones no voy a leer ni un periódico, ni siquiera voy a abrir Internet. Quiero desintoxicarme". No son pocos los que en algún momento caen en la tentación de dejar de leer noticias, de informarse, cualquiera que sea su soporte. "Es que siempre es lo mismo. Mejor saber menos de lo que ocurre en el mundo", dicen algunos.

A veces, es cierto, puede ser una terapia alejarse del bombardeo informativo cada vez más poderoso, más planetario y más repleto de atrocidades. Las noticias negativas nos abruman y nos desaniman pero las que más suelen perturbar y aburrir son las de carácter político y sindical.

A pesar de todo, en CESHA estamos convencidos de que el mundo con todos sus horrores es hoy mejor que hace sólo cien años. Y estamos convencidos de que lo es precisamente por esa "maldita" información que se nos cuela cada vez más por las ventanas de nuestra vida. Con los ojos cerrados al mundo, este se degradaría aún más. Luz y taquígrafos, que se decía hace tiempo -hoy diríamos, luz e Internet-, son el mejor remedio a la barbarie, a los abusos del poder, a los atropellos a los más débiles y a la manipulación. Por eso, los que ostentan el poder o aspiran a él, odian la libertad de expresión o simplemente, la obvian.

Esta ha sido una de nuestras virtudes a lo largo de todos estos años: informar, llevar la información a cada uno de vosotros, a cada uno de los trabajadores, fuera del sindicato que fuera, al margen de la afiliación política, al margen del compromiso adquirido. Esta ha sido la mejor terapia para combatir la corrupción, la inacción y la mentira.

Pero se trata de algo más serio. Informarse te da criterio y tener criterio genera opinión. Esto da miedo. Una sociedad con criterio derriba gobiernos; unos trabajadores concienciados y decididos cambian sus condiciones de trabajo. No tomar acción, no informarse, pasar de todo, no obvia los problemas, no hacen que desaparezcan, aunque si pueden hacernos más felices temporalmente.

Se puede vivir sin saber nada de lo que ocurre, de lo que nos afecta, podemos vivir encerrados en nuestra propia nube, aunque además de aburrido debe resultar de una pobreza existencial sin nombre. Es verdad que al abrir el periódico o al bucear en la Red, corremos el peligro de deprimirnos con las lágrimas de angustia de un mundo que corre por una suerte deprimente e insalubre.

Pero negarnos a estar informados por miedo a sufrir, es declarar nuestra derrota ante la vida, es negarnos a aceptarnos. Por eso pensamos en todos aquellos millones de trabajadores y anónimos capaces de morir y luchar por los demás. Los muertos no nos dan miedo. Somos los vivos los que damos miedo, pero así somos, no como nos gustaría a veces ser, sino como somos de verdad.

Infórmate y lee.

“Y si no lees no votes”.