We have a dream

Mucho se está hablando durante estos últimos meses sobre el modelo sindical actual y como cambiarlo. No es ajeno este hecho a la cuestión política que acontece en España y Europa sobre el modelo de sociedad que queremos y cómo desarrollarla.

La insatisfacción es general y recorre todos los ámbitos de la política. El sistema está podrido, es corrupto y favorece las injusticias mientras la élite política se esconde en la maraña judicial. Sin duda estamos en un momento importante, de cambios significativos que por primera vez proceden de la sociedad civil, de la base, de nosotros. Esto no ha hecho más que empezar.

Plataformas, coordinadoras, sindicatos, asociaciones y un largo etcétera se están creando y organizando en base a una necesidad real de que algo se ha estado haciendo mal durante muchos años y que ahora es el momento de cambiarlo.

También en el sector aéreo que engloba a handling, pilotos, TCP y mantenimiento de aeronaves la situación está cambiando rápidamente. La precarización ha llegado para instalarse de manera permanente si no lo remediamos entre todos. La aparición de las compañías LOW COST fue el inicio, la liberalización del handling después, y la última reforma laboral aprobada por el actual gobierno, nos han dado la puntilla final.

¿Cómo podemos enfrentarnos a ello? Desde CESHA pensamos que la única alternativa es la unión de todos los colectivos trabajadores en una ÚNICA voz, en un único frente que defienda de manera profesional nuestros intereses y nuestras condiciones laborales. No podemos seguir divididos y enfrentados por unas siglas que obedecen en la mayoría de las ocasiones a intereses partidistas muy distintos de lo que realmente necesitamos. No podemos seguir mendigando las migajas de un pastel que mueve miles de millones de euros al año y que se nos escapan por no estar bien organizados y representados. No estamos bien representados porque estamos divididos y de eso se benefician las empresas y los sindicatos ligados al poder.

Ya no hay diferencia entre los diferentes colectivos que conformamos este sector. Nos necesitamos todos. Miles de trabajadores llegamos cada día a trabajar a los distintos aeropuertos compartiendo los mismos problemas, siempre amenazados por la figura de una subrogación que no respeta derechos ni condiciones y que nos convierte en simples cromos cuando nos intercambian de un lado para otro; cientos de pilotos y TCP son demonizados y criminalizados por defender con uñas y dientes sus condiciones laborales.

Hay otras alternativas. Los cambios NO pueden venir desde dentro de unas organizaciones sindicales poco modernizadas y ancladas en el pasado y que se financian con los presupuestos generales del Estado, que no son independientes, que siguen ancladas en unos “modus operandi” arcaicos y obsoletos y que engendran élites sindicales muy alejadas de la realidad laboral que dicen defender.

Los cambios deben venir desde fuera, de nosotros mismos, desde abajo, con ideas nuevas y frescas, bien asesorados y como estandarte fundamental: la formación. Ese es el debate que toca ahora.

Pero no todo es responsabilidad de los sindicatos. Tenemos que cambiar nuestra manera de entender las relaciones laborales. Debemos empezar a ser más solidarios, a olvidarnos del “qué hay de lo mío”, de ese individualismo rancio que nos ha rodeado durante tanto tiempo y que nos ha dejado a la deriva, tenemos que empezar a entender que lo que le afecta a un compañero nos afecta a nosotros, que la problemática de los pilotos, TCP´s, mecánicos o de quién sea, tiene consecuencias para el resto de trabajadores que pertenecen a un colectivo, a un sector que es el aéreo.

CESHA está trabajando en otro modelo de organización en el ámbito de los aeropuertos. Apostamos por la figura del trabajador de aeropuerto no vinculado a empresas de handling que canibalizan y compiten entre sí en base a nuestros salarios y condiciones laborales. Las empresas deberían competir en base a los servicios que ofrecen y a la calidad de los mismos y sólo cambiando el modelo actual podremos tener un futuro prometedor en el que quepamos todos.

Ahora toca reflexionar y seguir pensando en cómo queremos y quién queremos que nos represente. Os pedimos, no en nuestra posibilidad para traer el verdadero cambio sino que creáis en vosotros mismos.

“We have a dream” .